Esta mañana, nuestros representantes en la sociedad municipal Ecociudad, Pedro Santisteve como presidente, Teresa Artigas como vicepresidenta y Pablo Muñoz como consejero, han dado un golpe encima de la mesa y han tomado la iniciativa para poner fin al bloqueo que PP, PSOE y Ciudadanos, el tripartito de la depuración, vienen realizando sobre las políticas estratégicas respecto al agua pública planteadas por Zaragoza en Común.

Alguna de las decisiones que han adoptado estos tres grupos contra el criterio de Zaragoza en Común han sido: la no remunicipalización de la depuradora de La Almozara y de la planta recuperadora de aguas, la licitación, el contenido y duración de los pliegos de esos servicios y por tanto seguir con su privatización, la oposición a introducir mecanismos de transparencia y participación, el bloqueo a investigar la gestión anterior o el bloqueo de sustituir a un gerente nombrado por el PSOE y que non cuenta con la confianza de Zaragoza en Común.

Dado que esos hechos hacen casi imposible la dirección estratégica de la sociedad conforme desea Zaragoza en Común y dificulta la gestión diaria pese a la confianza otorgada en el momento de los nombramientos, se ha abierto un plazo de un mes para que cualquier consejero de cualquier grupo municipal haga una propuesta de Presidente,Vicepresidente y proyecto estratégico. Si hubiera mayoría del consejo que apoyara esa propuesta se llevaría a cabo. Si por el contrario no hay alternativa, se considerará que no hay proyecto de dirección y se entenderá renovada la confianza al actual equipo de gobierno.

Así mismo, se ha propuesto un decálogo de medidas para una nueva Ecociudad sobre la gestión pública del ciclo integral del agua, evitar el negocio del agua, la inversión en infrestructuras, el control de las contratas, la participación y transparencia, mecanismos anticorrupción y un pacto por el agua a largo plazo.

El decálogo es el siguiente:

10 PUNTOS PARA LA GESTIÓN DEL AGUA Y PARA UNA NUEVA ECOCIUDAD

El agua y su gestión son hoy uno de los principales debates en todo el planeta. Cientos de ciudades están tomando decisiones sobre sus modelos de abastecimiento y depuración, partiendo de premisas como el control público, la consideración de ser un recurso estratégico y la sostenibilidad ambiental. Por ello es imprescindible marcar un horizonte a largo plazo e ir actuando a corto plazo para recuperar el control público del agua y garantizar un uso sostenible a nivel ambiental, económico y social.

Para ello proponemos los siguientes principios:

1º Gestión pública del ciclo integral del agua. Gestionar desde el propio Ayuntamiento tanto el abastecimiento y la potabilización como el saneamiento y la depuración del agua.

2º Evitar el negocio del agua. Tal y como marca la Directiva Europea Marco del Agua, el agua no es una mercancía ni tiene que ser aprovechada para el enriquecimiento. Las tasas o impuestos deberán ir encaminados exclusivamente al pago de los costes de los servicios relacionados únicamente con el agua. También debe garantizarse el acceso al agua de cualquier persona, con herramientas como tarifas sociales y progresivas.

3º Inversión pública en las infraestructuras del agua. Es necesario que las inversiones que se impulsen cumplan los criterios de racionalidad, eficiencia y sostenibilidad.

4º Control de las contratas de depuración y saneamiento. En tanto en cuanto parte de los servicios se presten de manera externalizada, es imprescindible intensificar el control sobre las empresas privadas que lo gestionan.

5º Participación en la gestión pública del agua. Es imprescindible incorporar a la ciudadanía en la toma de decisiones estratégicas respecto a la gestión del agua así como en la evaluación de las políticas realizadas mediante mecanismos de rendición de cuentas.

6º Más claro, agua. Es imprescindible incorporar mecanismos legales de transparencia en la gestión, encaminados a que la ciudadanía disponga de toda la información.

7º Evitación de errores e irregularidades. Las sociedades mercantiles pueden cometer irregularidades y errores, por ello es necesario poner en marcha procedimientos para prevenirlos.

8º Responsabilidad social de Ecociudad. La empresa Ecociudad, como ente municipal, debe garantizar el empleo de calidad de su personal y velar por el que depende de sus contratas.

9º Ecociudad, empresa pública 2.0. Paralelamente a que se rescata el servicio de depuración y saneamiento para la gestión directa por el ayuntamiento, es preciso plantear alternativas para que la experiencia de la empresa municipal pueda colaborar en la mejora de los servicios públicos.

10º Un pacto a largo plazo para garantizar los recursos estratégicos de la ciudad. El agua, como principal recurso estratégico de una ciudad, debe ser sometida a un acuerdo que vaya más allá de una legislatura y que garantice el control de la misma por parte de los ciudadanos.