La formación ha presentado 106 votos particulares a la ordenanza reguladora de la ZBE con el fin de agilizar los plazos e incidir sobre la calidad del aire y la contaminación acústica en zonas especialmente sensibles
Zaragoza en Común ha presentado una propuesta para ejercer un control más riguroso sobre la calidad del aire que respiran las vecinas y vecinos de Zaragoza: la instalación de nuevas estaciones que abarquen la medición de las partículas más pequeñas y nocivas para la salud
El grupo municipal de Zaragoza en Común en el Ayuntamiento de Zaragoza ha presentado 106 votos particulares a la ordenanza reguladora de la nueva Zona de Bajas Emisiones de Zaragoza con el fin de agilizar los plazos, poniéndose en marcha en enero de 2027 y, sobre todo, con el fin de incidir sobre la calidad del aire y la reducción de la contaminación acústica en Zonas de Especial Sensibilidad, aquellas que están situadas cerca de centros escolares, hospitalarios y de residencias de personas mayores.
Zaragoza en Común ha presentado 60 votos particulares al primer expediente y otros 46 votos al segundo expediente de esta ordenanza que regulará la Zona de Bajas Emisiones. Las propuestas de modificación tratan de agilizar los plazos, corregir los errores técnicos, garantizar una cobertura suficiente de las estaciones de medición de la calidad del aire y la contaminación acústica, garantizar la seguridad jurídica del proyecto y mejorar el control de la ejecución de la zona en sí misma y sus medidas a aplicar, con medios propios en lugar de externalizados.
Para la formación es “fundamental” aplicar medidas que mejoren la calidad del aire y la reducción de la contaminación acústica en Zonas de Especial Sensibilidad, aquellas que están situadas cerca de centros escolares, hospitalarios y de residencias de personas mayores. Con la propuesta presentada por Zaragoza en Común, estas “zonas sensibles” tendrían un trato “preferente» para eliminar a su alrededor tanto la contaminación ambiental como la acústica de forma concreta, con medidas efectivas para bajar esos niveles y la realización de un seguimiento constante de los datos.
En cuanto a los plazos, los votos particulares presentados están encaminados a agilizar los tiempos, comenzando la ampliación de la ZBE en enero de 2027 en lugar de 2030, según está definido actualmente. De esta forma, se recortarían los periodos de aplicación de las distintas fases llevando a cabo las tres primeras en nueve meses y desarrollando la última desde la finalización de la fase dos hasta el 1 de enero de 2027.
Además, el grupo municipal ha solicitado un estudio previo de la calidad del aire y de la contaminación acústica, para conocer el punto desde el que parte Zaragoza para comenzar a aplicar estas medidas.
Un control más riguroso del aire que respiran los zaragozanos/as
Zaragoza en Común ha presentado una propuesta para ejercer un “control más riguroso” sobre la calidad del aire que respiran las vecinas y vecinos de Zaragoza: la instalación de nuevas estaciones que abarquen la medición de los contaminantes más agresivos, incluidos las partículas PM2,5, un buen indicador de la contaminación urbana, provenientes, en buena medida, de las emisiones de los vehículos diesel, del polvo del asfalto y de los desgastes de los neumáticos, medida esta última que también afecta a los vehículos eléctricos e híbridos?
Estas partículas tienen efectos muy graves sobre la salud por su gran capacidad de penetración en las vías respiratorias, y diversos estudios, uno muy reciente elaborado en la ciudad de Madrid, correlaciona claramente el aumento de concentración de PM2,5 con el aumento de ingresos hospitalarios.
Hasta el momento, la estación más cercana de medición está en la C/ Albareda, por lo que desde Zaragoza en Común han pedido la instalación de dos nuevas en la Zona de Bajas Emisiones, una medida que permitiría, además, apreciar la evolución y eficacia de la misma.
La portavoz de ZEC, Elena Tomás, ha incidido en la necesidad de aplicar estas medidas que valoren científicamente el impacto y la mejora de la calidad del aire y ha pedido “no olvidar” que esto es “una cuestión de salud de todos los vecinos y vecinas de Zaragoza”, por lo que también “hay que rebajar los niveles de contaminación acústica, cumpliendo con calendarios de aplicación y con planes de seguimiento anuales”.
Reparto de última milla
Además, la formación ha incorporado una propuesta para desarrollar espacios en equipamientos públicos para el reparto de última milla. Estos actuarían como una plataforma de distribución de mercancías y podrían dotarse de puntos de recarga eléctrica de vehículos, “lo que permitiría a Zaragoza continuar avanzando en la sostenibilidad ligada a la logística, un sector que genera mucho tráfico en nuestras calles, con la consiguiente reducción de la contaminación”, ha concluido la edil.