Suso Domínguez denuncia que PP y Vox utilizan la convivencia como excusa para restringir el uso del espacio público, criminalizar a la juventud y perseguir a las personas más vulnerables
Zaragoza en Común ha rechazado en el Pleno extraordinario celebrado este miércoles la aprobación de la Ordenanza Cívica impulsada por el Gobierno de Natalia Chueca, al considerar que “no tiene nada que ver con mejorar la convivencia” y supone un nuevo instrumento para limitar libertades y restringir el uso del espacio público.
El concejal de Zaragoza en Común, Suso Domínguez, ha sido contundente: “No nos engañemos, lo que traen hoy aquí a votación no tiene nada que ver con la convivencia. Estamos no ante una ordenanza cívica, sino ante una ordenanza repleta de cinismo”.
Para Domínguez, se trata de “un instrumento más para introducir la agenda ideológica de Vox y del PP, tanto monta, monta tanto”, y ha criticado que durante la tramitación se hayan eliminado referencias a cuestiones como la vulnerabilidad asimétrica entre hombres, mujeres y personas LGTBI o la igualdad de género.
Zaragoza en Común denuncia además que la ordenanza se ha elaborado sin un verdadero proceso de participación ciudadana. “No se ha buscado la más mínima participación. No ha habido un debate real ni en el Consejo de Ciudad ni con las principales entidades ciudadanas, que únicamente han podido presentar alegaciones”, ha señalado Domínguez.
La formación considera que el texto parte de una concepción de la convivencia basada fundamentalmente en la prohibición y la sanción, en lugar de apostar por la educación y la mediación.
“Cuando el único instrumento que se tiene en las manos es el castigo, se acaba tratando de la misma manera situaciones que no tienen nada que ver y que necesitan soluciones diferentes. Una ordenanza de convivencia debería educar, prevenir y mediar antes que multar”, ha defendido.
“Se sanciona lo que no gusta, aunque no genere ningún problema”
Zaragoza en Común cuestiona especialmente que la ordenanza sancione determinadas conductas sin valorar si generan realmente molestias o afectan a otros vecinos y vecinas.
“¿Atenta contra la convivencia que alguien vaya sin camiseta por la ciudad sin molestar a nadie? ¿Que alguien lleve lo que quiera en la cabeza? ¿Que alguien coloque una pancarta sin causar ningún daño? Puede gustarnos más o menos, pero eso no atenta contra la convivencia. Lo que no puede hacer un Ayuntamiento es convertirse en guardián de la moral”, ha afirmado Domínguez.
La formación pone también como ejemplo el tratamiento del consumo de alcohol en el espacio público. La ordenanza considera infracción la ingesta de bebidas alcohólicas en reuniones de tres o más personas.
“¿De verdad el problema de convivencia son tres jóvenes sentados tranquilamente en un parque con una lata de cerveza, sin ruido y sin molestar a nadie? No se están persiguiendo las molestias objetivas: se está persiguiendo el mero hecho de consumir alcohol en un espacio público”, ha denunciado.
Zaragoza en Común rechaza igualmente las restricciones generales sobre música, megafonía o instrumentos cuando puedan afectar a actividades culturales o al ejercicio del derecho de manifestación.
“Los vecinos y vecinas tienen derecho a reunirse, compartir una guitarra en un parque o disfrutar del espacio público sin miedo a ser identificados y sancionados con multas”, ha defendido el edil.
“La pobreza no se combate con multas”
Domínguez ha criticado especialmente el tratamiento que la ordenanza realiza de las personas en situación de vulnerabilidad.
“¿Saben qué atenta contra la convivencia, señores del PP? Que haya personas durmiendo en nuestras calles porque no tienen alojamiento y que la respuesta del Ayuntamiento sea intentar invisibilizarlas y ahora multarlas para que se escondan. La pobreza no se combate con multas”, ha afirmado.
También ha cuestionado las restricciones relativas al acceso a dependencias municipales con burka, que considera “un planteamiento islamófobo camuflado ahora como un problema de seguridad”.
“Si de verdad les preocupan los derechos de las mujeres, lo que tienen que hacer es garantizar esos derechos y dotar de recursos las políticas de igualdad, no utilizar a las mujeres musulmanas como excusa para imponer prohibiciones”, ha destacado.
Finalmente, Zaragoza en Común ha denunciado que la ordenanza puede convertirse en una herramienta para limitar la libertad de expresión mediante sanciones por la colocación de pancartas, carteles o banderolas sin autorización.
“Una pancarta de protesta no es un problema de convivencia. Una manifestación no es un problema de convivencia. El problema es que este Gobierno quiere convertir el espacio público en un lugar donde sólo se pueda hacer aquello que ellos consideran aceptable”, ha concluido Domínguez.
Zaragoza en Común defiende frente a este modelo una ciudad basada en la educación, la mediación, la participación y la garantía de derechos, y considera que la convivencia no se construye con más prohibiciones y multas, sino garantizando que el espacio público sea un lugar compartido y libre para todos los zaragozanos y zaragozanas.