Zaragoza en Común y CCOO de Avanza Zaragoza han denunciado hoy el deterioro sin precedentes que está sufriendo el servicio de autobús urbano de Zaragoza y han exigido medidas urgentes para frenar un empeoramiento que afecta cada día a miles de usuarios y usuarias.
La portavoz de Zaragoza en Común, Elena Tomás, y el secretario de Organización de CCOO de Avanza Zaragoza, Raúl Cabeza, han advertido de que la situación actual no es consecuencia de una ola de calor ni de una incidencia puntual, sino del abandono de la flota y la renuncia del Gobierno municipal a ejercer el control que le corresponde sobre un servicio público esencial.
«Nos quieren hacer creer que las averías son culpa de las altas temperaturas, pero los datos desmontan ese relato. El problema no es solo el calor. El problema es la gestión. El problema es una empresa que no está invirtiendo lo suficiente en mantenimiento y un Gobierno municipal que mira hacia otro lado mientras el servicio se degrada día tras día», ha afirmado Elena Tomás.
Los datos de las últimas semanas reflejan una situación alarmante. Ayer mismo había 75 autobuses averiados en cocheras, llegando a ser un 25%.
Pero no se trata de un hecho aislado. El 1 de junio fueron 54 autobuses retirados del servicio; el 2 de junio, 49; el 5 de junio, con apenas 26 grados de temperatura, 44 vehículos permanecían averiados; el 9 de junio se alcanzó uno de los peores registros con 55 autobuses fuera de circulación; y el 10 de junio todavía seguían retirados 45 vehículos.
Las averías más frecuentes afectan a baterías, sistemas electrónicos, pérdidas de potencia y equipos de climatización, evidenciando un deterioro estructural de la flota que lleva meses agravándose.
La situación ha llegado a tal extremo que varios días se agotaron todos los autobuses de reserva disponibles. El 26 de mayo diez conductores por la mañana y treinta por la tarde no pudieron salir a prestar servicio por falta de vehículos operativos. El 27 de mayo fueron trece trabajadores los afectados y el pasado 17 de junio volvieron a registrarse dieciséis conductores sin autobús asignado.
Para Raúl Cabeza, «es inaceptable que una ciudad como Zaragoza tenga cada día decenas de autobuses averiados. Los trabajadores y trabajadoras están sosteniendo el servicio como pueden, pero la realidad es que faltan vehículos, aumentan las incidencias y la ciudadanía está pagando las consecuencias».
Ni plan de choque ni soluciones reales
Desde Zaragoza en Común critican que el Gobierno municipal pretenda presentar como medidas extraordinarias los programas denominados Climafrío y Climacalor, anunciados la pasada semana en comisión.
«Lo que nos vendieron como un plan de choque consiste en limpiar radiadores por fuera a manguerazos y recargar equipos de aire acondicionado. Eso no es un plan de choque. Eso es mantenimiento ordinario. Pretenden disfrazar de solución lo que debería haberse hecho hace meses mientras los autobuses siguen acumulando averías y retiradas de servicio», ha señalado Tomás.
Una ciudad convertida en un embudo para llegar a 2027
A la crisis de la flota se suma la caótica planificación de las obras impulsadas por el Gobierno de Natalia Chueca. Los cortes simultáneos en el Coso, María Agustín, la avenida de Valencia o el entorno del Portillo han convertido amplias zonas de la ciudad en un atasco permanente.
«El Gobierno municipal ha convertido Zaragoza en un enorme embudo. Parece que toda la planificación responde a una única obsesión: llegar a 2027 con muchas inauguraciones y muchas fotos. Pero mientras tanto, quienes pagan la factura son los vecinos y vecinas que cada día pierden tiempo esperando un autobús o atrapados en un recorrido interminable», ha denunciado la portavoz de Zaragoza en Común.
Las consecuencias son evidentes: retrasos constantes, recorridos más largos, tiempos de espera disparados y un desgaste todavía mayor de unos vehículos que ya circulan al límite de sus posibilidades.
Entre las líneas más castigadas destacan la 35 y la 38. La línea 35, con un recorrido de 21,3 kilómetros y casi dos horas de duración, funciona con apenas 18 autobuses. La línea 38 cubre 16 kilómetros y 90 minutos teóricos de recorrido con únicamente 14 vehículos.
Tampoco ayudan las nuevas frecuencias festivas impuestas por el Gobierno municipal. La línea 21 aumenta siete minutos su intervalo de paso, obligando a esperar hasta veinte minutos en parada; la línea 22 incrementa ocho minutos sus frecuencias, superando los veintitrés minutos de espera; y la línea 35 empeora otros cuatro minutos, dejando esperas superiores a los dieciséis minutos.
Exigimos medidas urgentes
Zaragoza en Común y CCOO exigen al Ayuntamiento la puesta en marcha inmediata de un plan extraordinario que incluya:
Un refuerzo urgente del mantenimiento de la flota.
Más autobuses en servicio en las líneas más afectadas.
Refuerzo de conductores y conductoras para absorber el impacto de las obras.
Adaptación de los cuadros de marcha a la realidad actual del tráfico.
Información clara y actualizada para las personas usuarias, incorporando en las marquesinas las frecuencias reales de las líneas que actualmente pasan por cada parada.
«Cuando una ciudad tiene decenas de autobuses averiados cada día, retrasos permanentes, conductores sin vehículos para trabajar y usuarios que ya no saben cuánto tardarán en llegar a su destino, no estamos ante una incidencia puntual: estamos ante un fracaso de gestión» critica Elena Tomás ante la situación y añade: «Porque mientras la alcaldesa se pone un 8,5 de nota, miles de zaragozanos y zaragozanas siguen esperando un autobús que no llega.»