Esta esbelta puerta tenía un solo arco y estaba flanqueada por dos torres y sobre ella desde la Edad Media tuvo uso residencial hasta su desaparición en el siglo XIX. Luis Monteagudo dijo que esta puerta era de dos vanos y que se parecía a la de Mérida y Nimes.

El arco, que se conservaba hasta hace poco más de un siglo, era de ladrillo y tenía en su paramento interno sillares romanos, restos de basas y otros elementos recogidos cuando se derribó. Todos estos materiales pudieron ser puestos, procedentes de otros lugares, en las turbaciones del siglo III y reaprovechados en la puerta moderna.

La Puerta de Valencia, habría sido la continuación de la puerta mas importante del recinto romano, la llamada por antonomasia “Porta Romana” porque era la que conducía al camino que servía para ir a Roma o para venir de la capital del Imperio.

En 1867 se derriba la puerta guardándose en el Museo de Zaragoza algunos de sus elementos; entre ellos una lápida de letra tosca y extraña redacción: “PORTA ROMANA QUI FACIVUNT E LARES RECEDANT”, como expresión del deseo de que quienes hicieron la puerta romana vuelvan a sus casas o bien regresen alegres.

Las fotografías nos muestran la Puerta de Valencia en sus dos caras la interior a la plaza y la exterior a ella.