Los consejeros de Zaragoza en Común en la sociedad municipal Ecociudad, Antonio Silva y Guillermo Lázaro, se han personado esta mañana en la planta de depuración de La Cartuja para realizar una visita extraordinaria por las instalaciones. Los consejeros han considerado necesario conocer de primera mano el estado actual de esta planta tras el accidente del digestor en la planta de La Almozara ocurrido el pasado 26 de enero.

Durante su visita, Silva y Lázaro han encontrado maquinaria estropeada sin reparar y han constatado que, dado su estado actual, la planta de La Cartuja no se encuentra preparada para tratar aguas provenientes de La Almozara en este momento. Antonio Silva señala que actualmente sólo entra la mitad del caudal diseñado en su construcción y que más de la mitad de los decantadores se encuentran inutilizados. “La línea 1 se encuentra en tareas de reparación en casi su totalidad, la línea 2 funciona por debajo de su rendimiento -en torno a un 60-70%- y la línea 3 se encuentra completamente inundada, flotando fango en la superficie -explica Silva-. Hemos presenciado mediciones a 49,5 MG/l, una cifra muy superior a los parámetros de diseño y al límite de 30 MG/l que establece la normativa”.

Ambos consejeros han estado acompañados en todo momento durante el recorrido por un técnico de Ecociudad y por el director de Utedeza, empresa gestora perteneciente a la multinacional Veolia, quienes no han podido negar el mal estado actual de las instalaciones.

Ecociudad Zaragoza requiere un cambio de rumbo y de personas

“El estado en que se encuentran las instalaciones es sumamente alarmante”, ha señalado Guillermo Lázaro, quien ha añadido que “no pueden seguir ni un minuto más al frente de Ecociudad, ni la presidenta María Navarro, ni el gerente de la sociedad”.

Cabe recordar que ya hace 15 días que la popular María Navarro se comprometió públicamente a convocar un Consejo de Administración para tratar ambos ceses sin que hasta el momento se haya producido la convocatoria. “Los miembros del consejo de Administración no podemos permanecer impasibles ante todas las deficiencias detectadas en ambas depuradoras que suponen un riesgo enorme para la salud del río Ebro”, ha señalado Lázaro. Ecociudad Zaragoza necesita un “cambio de rumbo, de personas y de objetivos que aseguren el buen estado de la depuración de las aguas en nuestra ciudad”.