Tras meses de negociación el Consejo Territorial de Alcaldes de Barrio alcanzó el pasado 26 de abril un acuerdo sobre el procedimiento que se seguirá para la realización de la presente edición de los Presupuestos Participativos en los barrios rurales de Zaragoza. La primera fase, la constitución de las Mesas, está ya en marcha hasta el 16 de mayo. Del 17 al 24 de mayo podrán presentarse las propuestas. Podéis consultar toda la información relativa al proceso de Presupuestos Participativos en Barrios Rurales aquí.

No ha sido un camino fácil, Zaragoza en Común hemos defendido desde la puesta en marcha de los Presupuestos Participativos en ambas ediciones, la participación de los vecinos y vecinas de los Barrios Rurales en igualdad de condiciones al resto de los distritos urbanos. Aún con algunas diferencias en el procedimiento a seguir, los Barrios Rurales de Zaragoza van a tener este año por primera vez unos Presupuestos Participativos en los que sus vecinos y vecinas van a poder decidir sobre el destino de una cuantía de 1 millón de euros. Recordamos que esta edición de Presupuestos Participativos dobla su financiación y destina 10 millones de euros. De esta cuantía, 7 millones se destinan a los distritos urbanos, 2 millones a propuestas de ciudad y 1 millón a barrios rurales.

Los presupuestos participativos son una herramienta de democracia participativa, directa y deliberativa, a través de la cual la ciudadanía ejerce su derecho a participar en el diseño, decisión, ejecución y seguimiento de las políticas municipales. Son también uno de los mejores instrumentos de planificación de las políticas locales desde una óptica participativa, pues promueven la creación de capacidades colectivas para la gestión del desarrollo local, promueven una ciudadanía protagonista y activa en los acontecimientos del municipio y promueven la mejora de las condiciones de vida de la población.

Los Presupuestos Participativos que hemos impulsado en el Ayuntamiento están enfocados hacia el nuevo modelo de política urbanística, el urbanismo de las pequeñas cosas, adaptado a las necesidades cotidianas de los vecinos y vecinas. Apostamos por que estas prácticas participativas se extiendan al conjunto de la ciudad, incluidos sus barrios rurales y sus habitantes puedan decidir sobre las infraestructuras que necesitan.